Jefatura de Formación

El Coordinador General de Formación es la persona que, en función delegada de la Dirección, es el responsable de promover y coordinar los objetivos y estrategias de la dimensión humana del Centro. Forma parte del Equipo Directivo y depende del Director General. Dependen de él, en el ámbito de Formación, los Directores de Etapa o Ciclo, Coordinadores de Curso y los Tutores, así como el Departamento de Orientación Escolar.

Sus funciones son las siguientes:
    

    • Colaborar con la Dirección en promover la cohesión educativa.
    • Elaborar el plan de formación humana del Centro, en diálogo con los Directores de las diferentes Etapas o Ciclos y el Departamento de Orientación, y proponerlo al Equipo Directivo para su aprobación temporal (tutorías, atención personal, normas de convivencia, sanciones, derechos y deberes de los alumnos, promover relaciones humanas profesor-alumno, plan de actividades).
    • Evaluar el plan de Formación del Colegio con los respectivos Directores de Etapa o Ciclo al final de cada curso, y proponer correcciones.
    • Presidir la Comisión de Formación.
    • Velar por la formación humana y social de los alumnos.
    • Velar por el cumplimiento de las normas de convivencia en el Centro, en función delegada del Director General.
    • Coordinar y supervisar el comedor de alumnos, al profesor encargado y a los profesores o educadores colaboradores.
    • Coordinar en la dimensión formativa a los Directores de Etapa o Ciclo, Coordinadores y a los Tutores.
    • Supervisar el cumplimiento de las disposiciones relativas a la sanidad y orientación escolar para los alumnos del Centro.
    • Proveer la dotación conveniente del material necesario para la realización de las actividades propias de su competencia.
    • Proponer para su nombramiento a los Coordinadores de Curso y a los Tutores, oídos los Directores de Etapa o Ciclo y el Jefe de Estudios.
    • Coordinar las actividades del Departamento de Orientación para apoyar y clarificar su actividad y para desarrollar la acción tutorial conjuntamente.
    • Convocar reuniones del Claustro para el desarrollo de los aspectos formativos del Centro, de acuerdo con los Directores de Etapa o Ciclo.
    • Mantener  contacto  con  los alumnos para su orientación y ayuda en el proceso de su formación y asimismo con sus familias cuando parezca procedente.
    • Coordinar con el responsable del Trabajo Social, el Jefe de Pastoral y el Director del Bachillerato las actividades relativas a concienciación social y voluntariado.

La luz del faro permite a los navegantes saber dónde se encuentran. El faro no ordena la ruta, ni impone una dirección, ni ilumina el camino, ni regula la velocidad. Es su presencia y la repetición de sus destellos lo que permite al marino descubrir en qué lugar se encuentra y entonces calcular su rumbo con seguridad. Su mensaje repetido no manda «por aquí», ni «por allá», ni «adelante», ni «stop», ni «prohibido», ni «siga» ni «deprisa», ni «despacio». Sólo significa «aquí estoy». Pero gracias a la luz del faro, cada navegante puede calcular su propia posición y decidir su travesía.

«A aquel faro le gustaba su tarea, no sólo porque le permitía ayudar, merced a su sencillo e imprescindible foco, a veleros, yates y remolcadores hasta que se perdían en algún recodo del horizonte (…) Aquel faro era incurablemente optimista y no estaba dispuesto a cambiar por ningún otro su alegre oficio de iluminador»

Mario Benedetti

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El Colegio Nuestra Señora del Recuerdo se caracteriza por ofrecer a sus alumnos una educación de calidad desde dos dimensiones complementarias: la académica y la humana. Creada en 1990, el Área de Trabajo Social depende de la Jefatura de Formación y está en coordinación con el Departamento de Pastoral. La experiencia de Trabajo Social en 1º de Bachillerato se considera un objetivo fundamental de la Educación Jesuítica y un procedimiento básico de nuestra Pedagogía Ignaciana, impregnada de un marcado carácter social, acorde con los tiempos y la coyuntura histórica que vivimos. Por esta razón, la experiencia tiene que ser de carácter curricular, dejando en manos del alumno la elección del tipo de proyecto en el que desea participar, y siendo sus padres conscientes del tipo de educación al que se comprometen cuando eligen este centro. Mediante una serie de experiencias teórico-prácticas de voluntariado, se pretende hacer realidad lo que en su día dijo el P. Arrupe SJ, «ser personas con y para los demás».

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